Empleado del Jet Set advirtió a Antonio Espaillat sobre desperfecto en el techo horas antes del incidente.
Santo Domingo.- En la madrugada del 8 de abril, la discoteca Jet Set colapsó repentinamente, dejando un saldo de 236 muertos y más de 180 heridos. Lo que inicialmente parecía un accidente trágico se ha convertido en un escándalo judicial de proporciones históricas: el Ministerio Público acusa directamente a los propietarios, Antonio y Maribel Espaillat, de negligencia criminal y homicidio involuntario.
Advertencias ignoradas desde 2010
Según el expediente acusatorio, los hermanos Espaillat habrían ignorado por más de una década informes técnicos, advertencias internas y signos evidentes de un deterioro progresivo del techo del club.
Se realizaron remodelaciones ilegales sin permisos ni supervisión técnica, incluyendo la eliminación de columnas esenciales para la estabilidad estructural del edificio. A ello se suma la sobrecarga del techo con equipos industriales, y una respuesta consistente: cubrir las goteras con lonas y aplicar capas de impermeabilizante, mientras se mantenía el funcionamiento comercial del local.
Conocimiento pleno y acciones evasivas
Las pruebas presentadas por el Ministerio Público son contundentes. Se citan conversaciones de Antonio Espaillat con su encargado de mantenimiento, Manuel Jiménez Mateo, en las que compartía fotos y videos del deterioro visible. Además, testigos clave, como Gregorio Adames Arias, exencargado de operaciones, revelaron que los hermanos tenían conocimiento directo de los plafones caídos, de las filtraciones y de los intentos desesperados por ocultar el daño estructural.
Uno de los detalles más escalofriantes del caso es que, pese a desprendimientos de techo ocurridos la noche anterior, no se suspendió la fiesta del 7 de abril, lo que terminó siendo fatal para cientos de asistentes.
La defensa se tambalea
Mientras Antonio Espaillat declara públicamente que desconocía los daños, las evidencias lo contradicen. Su propio exempleado Gregory afirma tajantemente: “Todo lo que dijo el señor Antonio Espaillat en la entrevista es mentira”.
Gregory, pieza clave en el proceso judicial, describió cómo durante años se hicieron reparaciones improvisadas, con personal sin formación adecuada y materiales adquiridos informalmente. El objetivo, según él: seguir operando a toda costa.
Fundamento legal y medidas cautelares
El Ministerio Público fundamenta su solicitud de prisión preventiva en los artículos 226.7, 227, 229 y 234 del Código Procesal Penal. Entre los factores están el peligro de fuga, la manipulación de testigos y la gravedad del hecho, considerado una de las mayores tragedias civiles en la historia reciente del país.
Actualmente, Antonio Espaillat enfrenta prisión preventiva de 18 meses, mientras que Maribel debe presentarse periódicamente ante el tribunal, tiene impedimento de salida y una garantía económica impuesta.
¿Imprudencia o crimen por omisión?
Para los fiscales, no se trató de un accidente imprevisible, sino de un crimen por omisión, resultado de años de decisiones operativas irresponsables y priorización de intereses económicos sobre vidas humanas.
El caso ha sido declarado complejo por su extensión temporal (2010-2025) y por el elevado número de víctimas. Decenas de denuncias civiles y penales aún se encuentran en curso.
Una lección nacional
El caso Jet Set ha puesto de relieve las consecuencias devastadoras de la impunidad estructural. Más allá de los nombres implicados, este caso simboliza la urgencia de un cambio profundo en la cultura de seguridad, supervisión y responsabilidad empresarial en la República Dominicana.
Mientras la justicia avanza y las familias aún lloran a sus muertos, el país observa con atención si esta vez, la verdad y la justicia prevalecerán sobre el poder y el silencio.
