Por Darwin Feliz Matos
Santo Domingo. – Ha transcurrido un mes desde que la voz institucional de una era en la política dominicana, Roberto Rodríguez Marchena, se apagó de forma repentina el pasado 6 de mayo. A sus 69 años, el estratega político y exvocero de la Presidencia durante los gobiernos de Danilo Medina dejó una huella profunda en la comunicación gubernamental y en la vida de quienes le rodearon.
Rodríguez Marchena falleció víctima de un infarto, una noticia que estremeció al ámbito político y social del país. El Partido de la Liberación Dominicana (PLD), del cual era miembro activo del Comité Político, confirmó la noticia que luego sería corroborada por sus allegados.
A lo largo del mes, múltiples muestras de afecto y reconocimiento han colmado a su familia, especialmente a su esposa, Rosa Rita Álvarez, quien en un emotivo mensaje hizo pública su gratitud hacia quienes han acompañado su dolor.
“Han sido días y noches difíciles, de mucha tristeza, en lo que repasamos su vida, nuestras vivencias a su lado, el gran amor que nos teníamos”, expresó Álvarez con palabras impregnadas de amor y memoria. Destacó la labor incansable de su esposo, no solo en la arena política, sino también en el plano humano: “su intenso trabajo y aportes social y político, su comportamiento tolerante y democrático”, rememoró.
En su mensaje, también hizo énfasis en el apoyo recibido por familiares, amigos y colegas, describiéndolo como un sostén fundamental para sobrellevar el duelo:
“Sin ustedes, familiares, amigos y amigas, sin sus buenos deseos para superar esta pena, hubiese sido más difícil aún nuestro desconsuelo”.
Durante sus años de servicio público, Rodríguez Marchena fue el rostro visible de las políticas de comunicación del gobierno de Medina. Desde 2012 hasta 2020, lideró la Dirección General de Comunicación (DICOM), fungiendo como portavoz oficial de la Presidencia. Bajo su dirección, recibió el reconocimiento del Consejo Nacional de Zonas Francas por su apoyo al sector exportador.
Incluso tras su paso por el gobierno, su influencia no mermó. En 2023 fue nombrado coordinador de comunicación de la campaña presidencial de Abel Martínez. En julio de ese mismo año, logró su aspiración de integrar el Comité Político del PLD, consolidando su rol como uno de los referentes más sólidos del partido.
Hoy, al cumplirse 30 días de su partida, su legado se mantiene vivo en la memoria colectiva de una nación que lo vio defender ideas, liderar con palabras y construir puentes desde la comunicación pública.
Rodríguez Marchena ya no está, pero su voz —la del vocero, el estratega, el esposo, el amigo— resuena con fuerza en cada testimonio, en cada recuerdo, en cada agradecimiento que su familia ha recibido. A un mes de su partida, su ausencia se siente, pero su impacto permanece.
