El miedo tiene un nombre: Huracán Erin. La angustia se apodera de Cancino Adentro

El miedo tiene un nombre: Huracán Erin. La angustia se apodera de Cancino Adentro

Santo Domingo Este. – Un silencio tenso y expectante se ha apoderado de Cancino Adentro, donde el anuncio del huracán Erin no es un simple boletín meteorológico, sino la reafirmación de un miedo ancestral. Decenas de familias en esta zona, vulnerable por su proximidad al río Ozama, se enfrentan una vez más a la amenaza de las inundaciones, un fantasma que regresa con cada temporada de lluvia.

Los residentes viven una “ruleta rusa” con cada tormenta. Para ellos, un cielo gris no es solo un presagio de lluvia, sino el anuncio de una batalla por salvar sus vidas y pertenencias. La fragilidad de las viviendas y un sistema de drenaje inexistente convierten a este sector en una zona de desastre en potencia.

“Cada vez que llueve, el agua se nos mete hasta la sala. Todo se moja, los niños no pueden dormir y tenemos que sacar el agua con cubos hasta la madrugada”, relata Juanito López, residente de la calle respaldo 5ta. El corazón en la mano y la mirada en el cielo, su testimonio refleja la incertidumbre que oprime a la comunidad. Viviani Veras Vicente, madre soltera, comparte el mismo sentimiento: “Mis hijos se enferman, no dormimos y no hay a quién acudir”, lamenta.

Las advertencias del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) sobre las grandes cantidades de lluvia que se esperan no hacen más que aumentar la angustia en este sector densamente poblado. Los comunitarios sienten que han sido abandonados a su suerte, luchando solos contra una situación que los sobrepasa.

En Cancino Adentro, cada gota que cae del cielo es un recordatorio de pérdidas pasadas y un eco de la desesperación presente. El clamor de auxilio de este barrio, que se confunde con el sonido del viento y el temblor de los techos, es un llamado urgente al Gobierno y a las instituciones de socorro. Sus residentes piden intervención antes de que el huracán Erin lo arrase todo.