Por Darwin Feliz Matos
Santo Domingo – A dos meses del colapso del techo de la emblemática discoteca Jet Set, la República Dominicana aún llora a las 236 personas que perdieron la vida en una noche que prometía ser de fiesta, música y alegría, pero que terminó en luto nacional. Más de 180 personas resultaron heridas, cientos de familias quedaron devastadas, y un país entero sigue buscando respuestas.
Una noche para recordar… y nunca olvidar
El 8 de abril, la discoteca Jet Set estaba abarrotada. El legendario merenguero Rubby Pérez, bautizado como “La voz más alta del merengue”, ofrecía un concierto que prometía emoción y nostalgia. Mientras el público coreaba “De color de rosa”, trozos de polvo comenzaron a caer del techo. En segundos, se produjo el colapso. El caos, el grito desgarrador de los sobrevivientes y la estampida desesperada marcaron el inicio de una tragedia sin precedentes.
El eco del dolor: testimonios desde el duelo
En las semanas posteriores, el país se ha volcado en el dolor de las familias. Uno de los testimonios más conmovedores es el de Eduardo De León, quien perdió a su esposa y madre de sus hijas.
“Uno todavía tiene ese trauma. Es sumamente difícil. Nosotros vamos a psicólogos, nos estamos apoyando mucho para sobrellevar el duelo”, expresó durante una actividad de apoyo emocional organizada para familiares de las víctimas.
También está el caso de Zulinka Pérez, hija del artista fallecido y corista de su orquesta, quien escribió:
“Te lo demostré en este trayecto que llamamos vida… y eso me da paz. Tanta paz que puedo dormir tranquila”.
La señora Massiel Javier Dotel, esposa del exbeisbolista Octavio Dotel, lamentó públicamente la muerte de Sulain Heredia, madre de sus hijos. “Era una madre ejemplar”, dijo con los ojos llenos de lágrimas. Sus hijos, de 15 y 9 años, ahora enfrentan la vida sin su figura materna.
Haina: el municipio más golpeado
Uno de los sectores más afectados fue Haina, que perdió al menos 25 ciudadanos en la tragedia. En el barrio Villapenca, la muerte del comerciante Joan Santana Pión, su hermana y su cuñada ha dejado una estela de tristeza difícil de borrar. “El dolor sigue aquí como el primer día”, afirman vecinos como Alexander Figuereo y Bienvenido Frías. La comunidad exige justicia y claridad sobre las causas del colapso.
El mural del recuerdo… y un nuevo golpe al dolor
Días después de la tragedia, familiares y ciudadanos erigieron un mural conmemorativo con fotos, velones y flores frente a la discoteca, como un acto simbólico de resistencia y homenaje. Pero ese espacio de recogimiento también fue víctima de otra tragedia.
El pasado viernes, un accidente de tránsito protagonizado por una mujer en aparente estado de ebriedad destruyó gran parte del memorial. Los agentes de la Digesett asistieron en la remoción del vehículo, mientras que la conductora fue trasladada a un centro de salud. La Fiscalía de Tránsito investiga el hecho.
Voluntarios y personal de la Alcaldía del Distrito Nacional (ADN) acudieron rápidamente al lugar para restaurar lo que quedó en pie. “Colocamos de nuevo los retratos y los velones que se salvaron. Este lugar representa mucho para las familias”, dijo uno de los colaboradores municipales.
La espera de respuestas
El país está a la expectativa del primer informe técnico, cuyo plazo de entrega vence este lunes. El documento podría revelar si el desastre fue producto de negligencia estructural, sobrecupo o falta de mantenimiento. Las familias piden justicia, y sobre todo, que nunca más vuelva a ocurrir una tragedia similar.
“No podemos seguir bailando sobre escombros. Necesitamos que esto tenga consecuencias, que se revisen las condiciones de los centros de diversión y se garantice la seguridad de quienes solo quieren pasar un buen rato”, declaró un activista durante una vigilia.
Un hecho que jamás será olvidado.
A dos meses del siniestro del Jet Set, la herida sigue abierta. Las víctimas ya no están, pero su ausencia pesa en cada esquina, en cada canción, en cada familia rota. La nación no ha olvidado… ni piensa hacerlo.
