La organización opositora acelera su maquinaria electoral pese a las advertencias de la Junta Central Electoral y el Tribunal Superior Electoral, reeditando el método que en 2022 catapultó a Abel Martínez
Santo Domingo. — Contra el reloj institucional y en abierta tensión con los árbitros del sistema electoral, el PLD ha decidido avanzar. La organización morada, curtida en largas batallas de poder y disciplina interna, se dispone a escoger su denominada “figura presidencial” antes de que concluya el año, mediante una consulta que reedita el modelo aplicado en 2022 y que, entonces, marcó el ascenso de Abel Martínez.
La decisión, confirmada por el secretario general Johnny Pujols, coloca al partido opositor en un delicado equilibrio entre la estrategia política y los límites legales, justo cuando la autoridad electoral ha advertido que cualquier modalidad de selección anticipada podría interpretarse como campaña fuera de plazo.
Pujols informó que el proceso se desarrollará durante el último trimestre del año y que el próximo 22 de febrero el Comité Central conocerá oficialmente la lista de aspirantes que competirán en esa consulta, la cual —según la narrativa partidaria— no constituye una candidatura formal, sino la designación de la figura que encarnará el proyecto político.
Hasta ahora, los nombres sobre la mesa dibujan el mapa de la vieja guardia y de nuevos equilibrios internos: Francisco Javier García, Francisco Domínguez Brito, el propio Abel Martínez, Charles Mariotti y el exministro Ramón Ventura Camejo, quien se integró recientemente al enviar su manifestación formal de interés.
En paralelo, el nombre del excandidato Gonzalo Castillo flota como un fantasma electoral. Aunque no ha confirmado su participación, sectores del partido promueven su regreso, alentados por su reciente reaparición pública y por el respaldo de dirigentes como el diputado Gustavo Sánchez, quien ha planteado que su figura podría servir de eje de unidad interna. Castillo, sin embargo, aún enfrenta procesos judiciales que gravitan sobre su eventual retorno.
El precedente de 2022
El esquema no es nuevo. En 2022, el partido organizó una “consulta popular” abierta a su militancia y simpatizantes, utilizando voto automatizado. En ese momento, la dirigencia insistió en que no escogía un candidato, sino una figura referencial que luego sería formalizada dentro de los plazos legales. El resultado fue inequívoco: Martínez se impuso y más tarde oficializó su candidatura.
Ese precedente sirve ahora de argumento político y jurídico para repetir la fórmula.
Advertencias y fricciones
Pero el contexto ha cambiado.
Tanto la JCE como el TSE han endurecido su postura. El órgano electoral ha recordado que cualquier actividad proselitista o consulta anticipada podría violar la Ley de Partidos y el Régimen Electoral. Desde el tribunal, su presidente, Ygnacio Pascual Camacho, ha advertido que adelantar etapas del calendario compromete la equidad democrática.
Aun así, el PLD sostiene que los órganos deben ser “más flexibles” ante la realidad política. En otras palabras, el partido apuesta a la interpretación, no a la prohibición expresa.
La cita decisiva
La discusión formal se trasladará al Comité Central, convocado en el Club Deportivo San Carlos, donde se conocerá el protocolo definitivo de aspiraciones presidenciales de cara al ciclo electoral de 2028.
Acompañado de dirigentes como Rubén Bichara y Andrés Navarro, Pujols describió el ambiente como “armónico”, aunque puertas afuera el debate revela tensiones inevitables: la necesidad de reorganizar el liderazgo frente al oficialismo y, al mismo tiempo, no cruzar la línea roja que marcan los reguladores.
Una jugada política calculada
Más que una simple consulta, lo que el PLD ensaya es una jugada estratégica: ordenar su casa antes de que la campaña comience oficialmente, medir fuerzas internas y proyectar liderazgo temprano.
El riesgo es evidente. La recompensa, también.
En la política dominicana, quien logra definir primero su rostro presidencial suele marcar el ritmo del tablero. Y el PLD, consciente de esa realidad, ha decidido moverse antes que esperar.
