Haití en ruinas: un grito ignorado por el mundo

Haití en ruinas: un grito ignorado por el mundo

Por Darwin Feliz Matos

La crisis en Haití ha rebasado todo límite imaginable. Grupos criminales armados han tomado el control de vastas zonas del país, especialmente en Puerto Príncipe, donde la autoridad del Estado es prácticamente inexistente. El terror de las bandas, el desplazamiento masivo de más de un millón de personas y el colapso institucional han sumido a Haití en un abismo de desesperación.

Lo más alarmante no es solo la magnitud del caos, sino la pasividad de la comunidad internacional ante una tragedia humanitaria y geopolítica que amenaza la estabilidad de toda la región. Las naciones poderosas miran hacia otro lado mientras el pueblo haitiano sufre el yugo de bandas que sustituyen al Estado.

Frente a este escenario sombrío, la República Dominicana ha asumido una carga que no le corresponde en soledad. Ha ofrecido ayuda humanitaria, endurecido el control fronterizo para proteger su territorio, y elevado su voz en todos los foros internacionales. El presidente Luis Abinader ha sido claro y constante en su llamado a la acción inmediata. Desde la ONU hasta organismos regionales, ha exigido una intervención urgente que permita restaurar el orden y la dignidad en Haití.

Pero su clamor, como el del pueblo haitiano, sigue sin respuesta efectiva. Mientras tanto, las bandas siguen creciendo, el Estado haitiano se diluye, y la región se asoma al precipicio. ¿Cuánto más debe esperar Haití para que el mundo actúe?